El despertar de les ovelles

El despertar de les ovelles

No sabía cuanto tiempo había pasado. ¿Horas? ¿Había dormido? No, había quedado como en un extraño estado de tránsito, inducido por la hipnotizadora voz del chico que
acababa de conocer. Ahora todo estaba quieto. ¿Estaría aún aquí? Se giró. Ya no estaba.libro-el-despertar-de-les-ovelles1
Últimamente los chicos que conocía tenían la manía de dejarla plantada en la playa. Una sonrisa casi imperceptible se le dibujó en los labios. Se sentía más ligera. En la arena alguien había dibujado un corazón. Debajo había algo escrito. Maya se acercó para poderlo leer.

 

“Por cierto, me llamo Víctor. Te deseo lo mejor”

 

El sol había empezado a calentar el ambiente. El día era agradable, casi cálido. Tenía muchas cosas en las que pensar. Una cosa parecía haberle quedado clara. El invento de su tío tenía que salir a la luz. Aunque sospechaba que eso sería el principio del fin de la vida tal y como la conocía ahora…

 

De “El despertar de las ovejas”

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